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domingo, 11 de diciembre de 2016
viernes, 2 de diciembre de 2016
¡Que canten los niños!
Si el mundo fuera de los niños ¡qué diferente sería todo!...
Por qué si los adultos deberíamos hacer lo correcto, no lo hacemos??
Cristo Jesús, ten piedad de los niños! Que alcen la voz!!
Por qué si los adultos deberíamos hacer lo correcto, no lo hacemos??
Cristo Jesús, ten piedad de los niños! Que alcen la voz!!
Que canten los niños
(Jose Luis Perales)
lunes, 14 de noviembre de 2016
Este es el Cordero de Dios
"Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme".
Momento sublime de la Santa Misa!!...
El sacerdote presenta a Jesús ahora escondido en la hostia.
Lo eleva y lo muestra a los fieles.
Algunos caen de rodillas. Otros se mantienen de pie.
Algunos otros quizás ni lo notaron...
Se ha dicho mucho sobre ésto.
Como que no es necesario arrodillarse, porque no es obligatorio...
Posición tal vez válida para algunos que también aman y reconocen al Señor.
Lo cierto es que para mi, estoy oyendo que dicen:
Aquí está Jesucristo. Éste es. Helo aquí! En Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
Y es entonces que mis rodillas se doblan para adorarlo. Para amarlo!
Para decirle con la humildad que me permite mi pobre humanidad:
"Te reconozco como mi Salvador.
Señor, no soy digna de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme".
... Enseguida pido por la fidelidad del celebrante.
A pesar de que en innumerables ocasiones me han hablado de este momento, de que no es necesario arrodillarse, de que la misa debe tener uniformidad...
No encuentro la manera de mantenerme en pie, cuando el sacerdote muestra la Sagrada Forma y dice que en realidad es el mismo Señor...
Jesús, Hijo de David, ten compasión de todos nosotros.
Tu Sangre fue derramada por la humanidad entera.
Muéstranos tu Misericordia y danos tu Salvación.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme".
Momento sublime de la Santa Misa!!...
El sacerdote presenta a Jesús ahora escondido en la hostia.
Lo eleva y lo muestra a los fieles.
Algunos caen de rodillas. Otros se mantienen de pie.
Algunos otros quizás ni lo notaron...
Se ha dicho mucho sobre ésto.
Como que no es necesario arrodillarse, porque no es obligatorio...
Posición tal vez válida para algunos que también aman y reconocen al Señor.
Lo cierto es que para mi, estoy oyendo que dicen:
Aquí está Jesucristo. Éste es. Helo aquí! En Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
Y es entonces que mis rodillas se doblan para adorarlo. Para amarlo!
Para decirle con la humildad que me permite mi pobre humanidad:
"Te reconozco como mi Salvador.
Señor, no soy digna de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme".
... Enseguida pido por la fidelidad del celebrante.
A pesar de que en innumerables ocasiones me han hablado de este momento, de que no es necesario arrodillarse, de que la misa debe tener uniformidad...
No encuentro la manera de mantenerme en pie, cuando el sacerdote muestra la Sagrada Forma y dice que en realidad es el mismo Señor...
Jesús, Hijo de David, ten compasión de todos nosotros.
Tu Sangre fue derramada por la humanidad entera.
Muéstranos tu Misericordia y danos tu Salvación.
martes, 4 de octubre de 2016
Cien Réquiem por las Almas del Purgatorio
Se empieza rezando un Padrenuestro y después una decena de Réquiem en esta forma:
Dales, Señor, el eterno descanso y brille para ellas la luz perpetua.
En cada cuenta grande se dirá la jaculatoria y ofrenda siguientes:
"Almas santas, almas purgantes, rueguen a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos por ustedes".
Padre eterno, te ofrecemos la sangre, pasión y muerte de Jesucristo, los dolores de la Santísima Virgen y los de San José, por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las almas del Purgatorio y la conversión de los pecadores.
En seguida se rezan la segunda y demás decenas de Réquiem sobre las cuentas pequeñas, repitiendo la jaculatoria y la ofrenda sobre cada cuenta grande.
Acabadas las diez decenas, o sea la centena de Réquiem, se rezará la siguiente oración:
DE PROFUNDIS
(Salmo CXXIX de David)
Desde el profundo abismo de mis penas
a Ti clamo, Señor, de noche y día;
oye, mi Dios, los incesantes ruegos
de un corazón contrito que se humilla.
Estén gratos y atentos tus oídos
a mi voz lamentable y dolorida:
a Ti mis ayes y gemidos lleguen
pues a escucharlos tu piedad se inclina.
¿Si siempre airado tus divinos ojos
sobre las culpas de los hombres fijas,
quién estará confiado en tu presencia,
confundiéndonos sólo ante tu vista?
Más la eterna palabra de tu seno
que aplaque espero tus terribles iras;
porque son inefables tus promesas
y con tus gracias pecador invitas.
Así aunque mi alma acongojada gime
contemplando el rigor de tu justicia,
por tu palabra la indulgencia espera,
de que la hacen culpas tan indigna.
¡Oh pueblo electo! De mañana y noche,
en todos tus peligros y fatigas,
acógete al Señor con la confianza
que en su ley soberana nos intima.
Porque es inagotable su clemencia;
se muestra con los flacos compasiva;
de todas sus miserias los redime,
y siempre que le claman los auxilia.
Este Dios abrevie el tiempo
en que logre Israel su eterna dicha
cuando de tus pecados la liberte,
que con tanto rigor la tiranizan.
Señor Jesús, lleva al Cielo a las benditas almas del Purgatorio.
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