domingo, 11 de diciembre de 2016

Palabra de Dios

¡La salvación es de nuestro Dios,
que está sentado en el trono, y del Cordero!
La bendición y la gloria, y la sabiduría,
y la acción de gracias, y el honor,
y el poder, y la fuerza son de nuestro Dios
por los siglos de los siglos.
Amén

(Apocalipsis 7, 10,12)




Meditando con la Palabra de Dios


Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
Padre de misericordia y Dios de todo consuelo:
Él nos consuela en todas nuestras luchas,
para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación,
mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios.
( 2 Corintios 1, 3-4)




viernes, 2 de diciembre de 2016

¡Que canten los niños!

Si el mundo fuera de los niños ¡qué diferente sería todo!...
Por qué si los adultos deberíamos hacer lo correcto, no lo hacemos??
Cristo Jesús, ten piedad de los niños! Que alcen la voz!!


Que canten los niños
(Jose Luis Perales)

lunes, 14 de noviembre de 2016

Este es el Cordero de Dios

"Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme".

Momento sublime de la Santa Misa!!...
El sacerdote presenta a Jesús ahora escondido en la hostia.
Lo eleva y lo muestra a los fieles.
Algunos caen de rodillas. Otros se mantienen de pie.
Algunos otros quizás ni lo notaron...

Se ha dicho mucho sobre ésto.
Como que no es necesario arrodillarse, porque no es obligatorio...
Posición tal vez válida para algunos que también aman y reconocen al Señor.

Lo cierto es que para mi, estoy oyendo que dicen:
Aquí está Jesucristo. Éste es. Helo aquí! En Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
Y es entonces que mis rodillas se doblan para adorarlo. Para amarlo!
Para decirle con la humildad que me permite mi pobre humanidad:
"Te reconozco como mi Salvador.
Señor, no soy digna de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme".
... Enseguida pido por la fidelidad del celebrante.

A pesar de que en innumerables ocasiones me han hablado de este momento, de que no es necesario arrodillarse, de que la misa debe tener uniformidad...
No encuentro la manera de mantenerme en pie, cuando el sacerdote muestra la Sagrada Forma y dice que en realidad es el mismo Señor...

Jesús, Hijo de David, ten compasión de todos nosotros.
Tu Sangre fue derramada por la humanidad entera.
Muéstranos tu Misericordia y danos tu Salvación.








martes, 4 de octubre de 2016

Cien Réquiem por las Almas del Purgatorio


Este post es una adaptación de una página llamada Devocionario Católico, cuya dirección es: www.devocionario.com
Doy gracias a Dios que me permitió descubrir esta devoción a través de otros hermanos.
Este Réquiem por las almas benditas purgantes tocó lo profundo de mi ser. Me sentí muy unida a ellas al rezarlo. Ya lo sentirán ustedes mismos...
No perdamos más tiempo valioso. Pidamos para que muchas almas sean conducidas al Reino Eterno. Son tantas las que necesitan de nuestras oraciones.
!Gracias Señor por que cada día nos enseñas algo nuevo!
Bendiciones.



Esta devoción se practica con el Rosario. 
Pero se le recorre dos veces, para formar las diez decenas. Es decir, la centena de Réquiem.

Se empieza rezando un Padrenuestro y después una decena de Réquiem en esta forma:
Dales, Señor, el eterno descanso y brille para ellas la luz perpetua.


En cada cuenta grande se dirá la jaculatoria y ofrenda siguientes:
"Almas santas, almas purgantes, rueguen a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos por ustedes".

Padre eterno, te ofrecemos la sangre, pasión y muerte de Jesucristo, los dolores de la Santísima Virgen y los de San José, por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las almas del Purgatorio y la conversión de los pecadores.


En seguida se rezan la segunda y demás decenas de Réquiem sobre las cuentas pequeñas, repitiendo la jaculatoria y la ofrenda sobre cada cuenta grande. 


Acabadas las diez decenas, o sea la centena de Réquiem, se rezará la siguiente oración:

DE PROFUNDIS
(Salmo CXXIX de David)


Desde el profundo abismo de mis penas 
a Ti clamo, Señor, de noche y día; 
oye, mi Dios, los incesantes ruegos 
de un corazón contrito que se humilla.


Estén gratos y atentos tus oídos
a mi voz lamentable y dolorida:
a Ti mis ayes y gemidos lleguen
pues a escucharlos tu piedad se inclina.


¿Si siempre airado tus divinos ojos 
sobre las culpas de los hombres fijas, 
quién estará confiado en tu presencia, 
confundiéndonos sólo ante tu vista?


Más la eterna palabra de tu seno 
que aplaque espero tus terribles iras; 
porque son inefables tus promesas 
y con tus gracias pecador invitas.


Así aunque mi alma acongojada gime 
contemplando el rigor de tu justicia, 
por tu palabra la indulgencia espera, 
de que la hacen culpas tan indigna.


¡Oh pueblo electo! De mañana y noche, 
en todos tus peligros y fatigas, 
acógete al Señor con la confianza 
que en su ley soberana nos intima.


Porque es inagotable su clemencia; 
se muestra con los flacos compasiva; 
de todas sus miserias los redime, 
y siempre que le claman los auxilia.


Este Dios abrevie el tiempo
en que logre Israel su eterna dicha 
cuando de tus pecados la liberte, 
que con tanto rigor la tiranizan.



Señor Jesús, lleva al Cielo a las benditas almas del Purgatorio.