miércoles, 19 de junio de 2013

Milagros del Santo Rosario

Fuente: http://www.corazones.org/articulos/testimonios/rosario_bombaatomica.htm


El Santo Rosario: Mas poderoso que la bomba atómica 
Testimonio del Padre Schiffer S.J., sobreviviente de Hiroshima.


Milagro del Rosario en Hiroshima: del 6 de agosto de 1945

Durante la Segunda Guerra Mundial dos ciudades japonesas fueron destruidas por bombas atómicas: Hiroshima y Nagasaki. 

En Nagasaki, como resultado de la explosión, todas las casas en un radio de aprox. 2.5 Km del epicentro fueron destruidas. Quienes estaban dentro quedaron enterrados en las ruinas. Los que estaban fuera fueron quemados. 

En medio de aquella tragedia, una pequeña comunidad de Padres Jesuitas vivía junto a la iglesia parroquial, a solamente ocho cuadras (aprox. 1Km) del epicentro del epicentro de la bomba. Eran misioneros alemanes sirviendo al pueblo japonés. Como los alemanes eran aliados de los japoneses, les habían permitido quedarse. 
La iglesia junto a la casa de los jesuitas quedó destruida, pero su residencia quedó en pié y los miembros de la pequeña comunidad jesuita sobrevivieron. No tuvieron efectos posteriores por la radiación, ni pérdida del oido, ni ningúna otra enfermedad o efecto.  

El Padre Hubert Schiffer fue uno de los jesuitas en Hiroshima. Tenía 30 años cuando explotó la bomba atómica en esa ciudad y vivió otros 33 años mas de buena salud. El narró sus experiencias en Hiroshima durante el Congreso Eucarístico que se llevó a cabo en Filadelfia (EU) en 1976. En ese entonces, los ocho miembros de la comunidad Jesuita estaban todavía vivos.

El Padre Schiffer fue examinado e interrogado por más de 200 científicos que fueron incapaces de explicar como él y sus compañeros habían sobrevivido. El lo atribuyó a la protección de la Virgen María y dijo: "Yo estaba en medio de la explosión atómica... y estoy aquí todavía, vivo y a salvo. No fui derribado por su destrucción." 
Además, el Padre Shiffer mantuvo que durante varios años, cientos de expertos e investigadores estudiaron las razones científicas del porqué la casa, tan cerca de la explosión atómica, no fue afectada. El explicó que en esa casa hubo una sola cosa diferente: "Rezábamos el rosario diariamente en esa casa". 

En la otra ciudad devastada por la bomba atómica, Nagasaki, San Maximiliano Kolbe había establecido un convento franciscano que también quedó intacto, los hermanos protegidos gracias a la protección de la Virgen. Allí ellos también rezaban diariamente el santo rosario. 




miércoles, 12 de junio de 2013

Días de Hospital- Segunda parte

Conocí aquellos días a Lila. Una mujer de 62 años que se encontraba hospitalizada por una infección en el pie, producto de una complicación de un accidente de tránsito, hacía ya dos años.
Con signos visibles de trastornos mentales, pasaba algunos momentos lamentándose de su suerte...
Lila nunca tuvo visitas... Los 6 días que permaneció en aquella cama, no recibió a ningún pariente,... a ningún amigo..., a ningún conocido...

Contaba que vivía con su madre, una anciana de 85 años que cuidaba de los pollos y los gatos.
Pero cuando la recordaba, lloraba profundamente... No aceptaba tener que regresar...
En el hospital nadie la conocía. Había sido trasladada en ambulancia desde la Tablada de Lurín... un lugar de extrema pobreza. Y en esa misma fue llevada de regreso, no sin antes ver su caso la asistente social.

Ella ocupó la cama junto a mi madre... y también mi corazón...
Es en los enfermos donde se encuentra, muy especialmente, Cristo Jesús.
Y cuando Lila, sentada en su cama, me miró con sus ojitos de humildad y necesidad profunda,... yo no pude más que dirigirme a conversar con mi Señor.

Fue así que tuve la experiencia más hermosa en mucho tiempo, porque vino del alma,... provino de Dios.
Supe de su historia,... o de aquella que vale para ella...
Calmé sus ansias,... sus miedos,... su rencor y soledad...

Al echarle colonia a mi madre, pensé: Cómo no hacer lo mismo con ella?...
Pero temí que mi madre se resintiera o protestara porque, era su colonia...
Más enseguida comprendí que Cristo esperaba también lo mismo.

Cristo en mi mami, fue la razón de todo lo que viví... Mi mamita recibía lo mejor de mí y descansaba tranquila sabiendo que luego vendrían sus hijos, hermanos y quizá alguna amiga a verla...

Pero Lila no,... su única certeza era que no vendría nadie...
Fue entonces que, cogiendo la segunda colonia regalada, me acerqué a ella y con las manos empapadas le cubrí los brazos,... el pelo,... las manos...
La felicidad fue perfecta,... el Cielo llegando,... el mismo Cristo sonriendo...
Sí,... fue la alegría más grande que experimenté entonces...
Y Lila?... Lila me miraba y sonreía hermosamente,... no dejaba de observar las caricias recibidas,... el cariño derramado sobre ella.

Rezamos el Ave María,... conversamos de los misterios del Rozario que había aprendido en casa de unas monjitas hacía muchos años,...
Por lo que, en cuanto me fue posible, le llevé uno, junto a una estampa de María Auxiliadora,... nuestra Madre dulce y amorosa...
- La mamita... - repitió varias veces. Y su sonrisa fue más hermosa aún...

Con Lila aprendí que el sentido de la vida no es tan sólo amar a los "nuestros". Nuestros hijos, nuestro esposo(a), nuestros familiares, nuestros amigos(as)...
La vida en esta tierra es para amar a Dios sobre todas las cosas. Y Él, se encuentra en todo aquel desvalido, pobre y enfermo que siempre espera un poco de nuestro tiempo,... algo de nuestro corazón,... ese vacío que debe ser llenado,... la sonrisa, comida o bebida que no tienen...

Lila me hizo muy feliz y se lo agradezco.
Cuando el Señor me llame no quiero verlo triste ni serio por mí,... por lo que no hice y pude hacer,... por lo que hice mal,... o por las veces que lo ignoré...
Quiero verlo feliz, que me sonría enormemente,... que extienda sus brazos hacía mí!!

Saben?... Todos somos llamados a ser santos,... y el mismo Papa Francisco, el representante de Dios en la Tierra, lo repite una y otra vez.
Santo no es aquel que nunca se equivoca,... santo es aquel que siempre regresa,  y se esfuerza en cumplir los mandatos de Cristo, especialmente en la caridad...

Que el camino de nuestra vida sea para hacer feliz a nuestro Salvador,... porque sólo así, podremos llegar algún día al Cielo,... Reino y Morada eterna preparada por Jesucristo...

Gracias Lila!...
Gracias y quiero decir siempre "Sí!", Señor...





martes, 11 de junio de 2013

Dias de Hospital - Primera parte

Gracias Señor porque puedo escribir una vez más!
Los días pasados han sido muy difíciles...
Mi madre estuvo interna en el hospital desde el domingo 26 de Mayo al Sabado 01 de Junio.
Y fueron días de fuerte prueba en la Fé.

Al lado de su cama pude conocer el sufrimiento de otros, pues ella, con el favor de Dios, evolucionaba bastante bien... Y aquello descubrió lo mejor de mí...

A través de la ventana se mostraba imponente la Cruz de la Parroquia aledaña y fue el motor de mi Fuerza.
Me concentré en imaginar que sobre una semejante dio su Vida el Salvador. Y que no fue fácil, puesto que sufrió grandemente por amor a la humanidad.

Qué me tocaba hacer entonces a mí?...
Quedarme sentada cuando a mi madre no se le ofrecía nada y simplemente centrar mis oraciones solamente en pro de su curación?...
No.
Lejos de aquello, Cristo en su Espíritu Santo, me pidió que también hiciera "algo" por los demás...

Conocí a una mujer que acompañaba a la madre de su novio. La cual nunca había aprobado su relación con ella.
Esta señora tenía aproximadamente 85 años, hacía como 9 que se encontraba postrada en una cama sin poder controlar los movimientos de su cuerpo, víctima de las secuelas de una fuerte cirrosis y diabetes.
Las razones por las que llegó a quedar así no las conozco y no es la intención de este post asustar a nadie que padezca de estas enfermedades... en todo caso, sacar lo positivo: Cuidar nuestra alimentación, siempre de la mano de Dios.

Enterada de su historia, sentí el impulso de ponerme a los pies de Margarita, y elevar unas plegarias como si salieran de su propio corazón.
Antes, por supuesto, se lo sugerí a María, su "nuera", quien inmediatamente aceptó.
Y en cuestión de segundos nos encontramos dirigiéndonos al Señor...
Yo expresando y ella repitiendo...
Margarita nos miraba... los escasos segundos que sus ojos pordían permanecer en un solo punto...
Sólo Dios sabe lo que habrá pensado,... sentido... pero lo que yo sé, es que nuestras palabras lograron disminuir su miedo,... su soledad...
Cuando fue cambiada frente a la estación de enfermeras, pensamos que era para cuidarla más de cerca...
Pero no fue así,... fue porque faltaba poco para su partida...

Efectivamente,... Margarita se fue a los dos días...
Cuando pienso en ella, ruego al Señor por su eterno descanso... porque sé que tuvo preparado un lugar para aquella morada eterna.

Los méritos son del Espíritu Santo...
Y cómo puede el Espíritu Santo actuar a través nuestro?...
Acaso podemos ser así de merecedores?...
Sí. Podemos serlo,... en la medida en que nuestro Corazón ame y busque con todas sus fuerzas a Cristo Jesús...




jueves, 30 de mayo de 2013

Sabiduría,... don del Espíritu Santo

Un post en Facebook de una mujer llamada Verónica Guevara, me causó especial admiración sobre la grandeza y sencillez de Su Santidad, el Papa.
Pero, sobre todo... de su Sabiduría.


"El Papa Francisco cuando era nuestro Arzobispo, iba por la calle y entró a la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, sólo un momentito, me acerqué le dije si le podía hacer una pregunta, le conté brevemente que mi hijita menor nació con un virus el cual pudo ser devastador para su vida y su futuro desarrollo, pero que gracias a los cuidados recibidos y a Dios para el cual nada es imposible, estaba sana. Sólo tiene un problema imperceptible en un ojo, que no le traerá dificultades en su vida. Pero yo soy la madre, y pensé que ya el Señor me había dado demasiado, y tenía dudas de seguir pidiendo su completa curación. El Santo Padre, me dijo, con su gran sabiduría, "siga llevandola al médico y siga pidiendo, cómo no va a pedir si Ud. es la madre". Me dio la bendición y nos despedimos".

jueves, 23 de mayo de 2013

¡Tú también puedes ser santo!


Fuente: www.catholicnet.com


Dios te llama a través de lo diario, de lo cotidiano, de tus compañeros y maestros, de tus tareas, de tus problemas, éxitos y fracasos

Seguramente habrás oído a alguien decir que todos los cristianos estamos llamados a ser santos y tal vez no puedes imaginarte a ti mismo como estatua de yeso en el altar de una Iglesia, rodeado de veladoras y reliquias. Tal vez te parezca ridículo pensar que se fabriquen estampitas con tu fotografía, a la que le hayan sobrepuesto una coronilla refulgente alrededor de la cabeza.

Sin embargo, ser santo no tiene nada que ver con las estatuas y las estampitas. Ser santo es llegar al cielo para estar con Dios y a eso es a lo que estás llamado desde que fuiste concebido en el seno de tu madre.
Seguramente también habrás oído a algún pesimista decir que este mundo no tiene remedio, que va directo a la perdición. Pero esto no será cierto si tú no lo permites.
Es verdad que el ambiente es difícil, que la Iglesia tiene muchos problemas, que hay muchísima gente caminando por senderos equivocados, pero eso ha sucedido siempre.
Desde el principio de la humanidad, han sido sólo unos cuantos los que han seguido a Dios y en ellos Él ha puesto toda su confianza. Dios, el ser supremo, el omnipotente, el omnipresente, siempre ha querido necesitar del hombre para salvar al hombre y con unos cuantos que le han respondido ha podido lograr que la Iglesia sobreviva, a pesar de todos los ataques que ha sufrido externa e internamente.

Dios llama a todos, pero sólo unos cuantos le responden. Ésos son los santos: hombres y mujeres llenos de debilidades y defectos que se han puesto a la disposición de Dios; que han estado dispuestos a darle cinco panes y dos peces para que Él pueda dar de comer a cinco mil hombres; que le han prestado una casa para que Él instaure la Eucaristía; que han quitado piedras de los sepulcros para que Él resucite a los muertos. Hombres y mujeres que se han animado a ser fermento, a ser sal, a ser luz para iluminar a los demás.
El pertenecer a esos pocos que escuchan y responden a Dios sólo depende de ti. Dios pide tu ayuda, cuenta contigo para salvar a muchísimos hombres, pero sólo tú eres el encargado de responderle positiva o negativamente.

Dios te llama a través de lo diario, de lo cotidiano, de tus compañeros y maestros, de tus tareas, de tus problemas, éxitos y fracasos. Todo lo que pasa a tu alrededor es un mensaje divino que te llama a ser santo ahí donde Dios te ha puesto, en esa casa, en esa escuela, en ese trabajo, con esos compañeros y esos hermanos para que los transformes con tu luz.