miércoles, 22 de mayo de 2013

Elegida

Ayer, martes 21, tuve la oportunidad de asistir a una misa celebrada por los 85 años de nacimiento de una tía muy querida. Una mujer a quien Dios envió diversas pruebas, dando como resultado una vida santificada en el alma.

Cuando su hija me pidió que leyese la Primera Lectura, quedé muda. No sólo por los nervios de la ocasión, sinó por la especial encomienda que se me encargaba: Leer la palabra de Dios en su Santo Sacrificio...

El corazón es el motor de la vida,... del cuerpo,... pero también es el que nos acerca a Cristo.
Aquel que nos avisa cuando está presente,... y dónde se necesita que actuemos.
Ayer, el corazón que late en mi pecho, bombeó como nunca antes lo había hecho.
Sus estruendosos latidos parecían opacar mi voz.

Con el micrófono delante, todo ese ¡bom! ¡bom! ¡bom!... parecía gritar:
¡¡¡Estoy aquí Señor, leyendo tu palabra a todos!!!

Maravillosamente escogida...
Quizás algunos piensen: Bueno, pero sólo leyó una lectura,... qué tanta cosa???...

Y yo pienso:
Gracias Señor por escogerme... porque tu sierva sólo quiere eso... que Tú le digas lo que esperas de ella...




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